La Iglesia de mi pueblo y la lechuza

Por • 5 septiembre 2017 • Sección: Opinión

Anoche soñé que estaba en la Edad Media. Me asomé a la ventana y vi las pacas apiladas en las rastrojeras y  un joven vigilando los milanos con catalejos. No, no es la Edad Media. Pero, ¿por qué he soñado eso?

Ah, ya! Es que ayer vinieron unos amigos a conocer la zona y visitamos la iglesia del pueblo. Estaba abierta de par en par, a pesar de que no hay oficios religiosos desde hace  años. En su interior, ruinoso y abandonado, están los bancos, el confesonario, algunos santos por las paredes, un gran Cristo crucificado, la Pila bautismal  con su tapa, el aguabenditera, facturas de Iberdrola por el suelo,  excrementos de animales: de perros sobre todo, etc. Y en la sacristía, igualmente llena de telarañas y excrementos, los armarios y cajones por el suelo, crucifijo, vasitos , vinajeras, ornamentos, algunos santos arrinconados…

Uno de los  visitantes advirtió que en la sacristía y coro había excrementos de lechuza. Y eso que San Cristobalón quiso espantar a la lechuza porque bebía del velón de aceite de Santa María! Tiempos de Machado en que se distinguía el aceite consagrado para la Extrema unción-ahora unción de los enfermos- y el del vellón. Pero la lechuza no tiene por qué distinguir. Además, ya ni San Cristobalón vigila. ¿Qué culpa tiene la lechuza?

Todo abierto,  como invitando a que alguien se lleve lo que hay. Lo que tenía valor económico ya se lo llevó la Iglesia, sigilosamente: una historiada cruz de plata, una talla de valor….

 Pero, ¿para qué quiere  la iglesia católica lo que no tiene valor económico? ¿Qué le importa que ese edificio y todo su equipamiento se haya construido y financiado por los vecinos y vecinas de Belzunce? ¿Qué le importa que, aunque no tuvieran ni para comer, hayan contribuido al sostenimiento de la iglesia y su mobiliario con sus auzolanes, sus diezmos, sus primicias,   sus contribuciones y  donativos? ¿Qué le importa que en 1590 en la primera visita pastoral tras el concilio de Trento, aparezca ya la iglesia construida y se haga  su inventario de Bienes eclesiales, que fue aumentando progresiva y exclusivamente con las aportaciones vecinales y que cuando el regidor diocesano decía que había déficit, a menudo,  el primiciero y el Abad se las tenían que arreglar con los vecinos para sacar más ducados o maravedíes? Además, en 1788 se constituye la Cofradía del Santísimo Rosario y las familias  que pertenecen a la misma, aportan también. Y hasta los no cofrades.

San Cristobalón! Ven a poner orden. A  la Iglesia católica no le interesan las ruinas. Le interesa  las decenas de miles de inmuebles, de incalculable valor, que ha inmatriculado (primera inscripción registral)  a su nombre: Catedrales, Monumentos, Basílicas, Iglesias, ermitas, cementerios, plazas públicas, viñedos, arbolados, casas parroquiales, etc.  ¿Cómo lo ha hecho? Sigilosamente y sin publicidad alguna, gracias al privilegio que Franco concedió a la Iglesia equiparando  a la Iglesia católica con el Estado y convirtiendo  al Obispo en Notario: Articulo 206 de la Ley Hipotecaria de 1946 y  art 304 de su Reglamento hipotecario, a todas luces  inconstitucional  y derogado en 2015. El grueso de estas  inmatriculaciones está a partir del año 2003, bien pasado ya  el 1978 en que se declaró constitucionalmente que ninguna confesión tendrá carácter estatal.

En 2004, el Obispo  inmatriculó la Iglesia de Belzunce  y puso que  afronta por el sur con la calle San Miguel, como la de Markalain donde vive el cura.Con las prisas y a escondidas, cualquier cosa.

Curiosamente, figura en el Plan urbanístico municipal esta Iglesia como edificio catalogado, protegido, obligado a protección con estricta conservación o intervención mínima: Grado I. Navarra, tierra de contrastes, sí.

Con mal sabor de boca, continuamos la ruta y a 2 Kms. visitamos también la iglesia del pueblo siguiente: Usi. Preciosa Iglesia  del siglo XIII, preciosa sigue siendo, aunque está en estado ruinoso. Al igual que la de Belzunce, abierta de par en par desde hace años.  Se supone que la gente  habrá ido cogiendo  lo que para la Iglesia no tenía valor material. Todavía queda algo para algún coleccionista. Allí no había señales de lechuza, quizá porque no quedaron aceites.

Continuando el recorrido, a unos 2 Kms. pasamos por la ermita de San Urbano: hermosa como su entorno, arreglada, sirviendo a lo que fue, cuidada por sus vecinos como toda la vida lo hicieron. Pero esta ermita ha vuelto a su  naturaleza jurídica: bien público.

En tan  preciosos hayedos nos paramos a almorzar. Imposible no debatir sobre lo visto. ¿Qué es eso del   delito contra los sentimientos religiosos impuesto en  el Código penal ? Pero,¿ qué  son las ofensas al sentimiento religioso? Y ¿ en qué está basado el llamado sentimiento religioso?¿ Quién ofende a quién?

¿Crea la propia iglesia, con estas actitudes, la vía de hecho  con la que  hiere  lo que llaman sentimientos religiosos?  Ya sabe que sí, que hiere los sentimientos religiosos que ella misma ha  creado. Pero no le importa: prefiere ser la mayor inmobiliaria de España y vivir en un paraíso fiscal, consentido por los poderes públicos. Si tienen que arreglar algo de las decenas  de miles de  inmuebles expoliados  que han inmatriculado, entonces explotan  el sentimiento religioso.  Nadie mejor que la Iglesia católica sabe explotar los sentimientos religiosos para sus fines económicos.

Hay sentimientos heridos, dolor, rabia, desconcierto, impotencia, mucha impotencia. Por eso, unos atrancan la puerta de la Iglesia de su pueblo, otros meten vacas en la ermita y, otros, sencillamente, dejan de creer en lo que hasta ahora creían. A costa de mucho dolor, sí. Difícil  de comprender que se haya sustituido el espíritu evangélico por el becerro de oro.

Difícil es entender y justificar  este delito de ofensas al sentimiento religioso. ¿Cuál es el bien jurídico a proteger?  Se estira y se encoge según convenga. Por ejemplo, al repetido  lance taurino llamado Verónica se le atribuye  el origen del nombre por  la semejanza entre la forma de pasar el capote al toro por su morro y la del lienzo con  que Verónica, de acuerdo a los Santos Evangelios, enjugó el rostro de Jesús de Nazaret. Y qué, ¿ no hay nadie en los tendidos a quien le ofenda ese tan repetido nombre taurino? Ni siquiera a los de sombra?

Al regreso, casi anochecido, pensé en la satisfacción que sentirá la Iglesia católica , teniendo los bienes materiales atados y bien atados. Decenas de miles de inmuebles apropiados en España en la Edad Contemporánea, sin Franco ya bajo el palio, callandito,  mientras los dos Partidos políticos en alternancia (PPSOE para el presente caso) les ayudan en la faena (por acción y/o omisión ),sin recurrir a los Borgia.

 Bueno, igual promueven una excursión a Viana para pisar a Cesar Borgia, como ordenó el Obispo en su día.

Uf! Qué pesadilla la de anoche! Y todo por una lechuza.

Carmen Urriza Tolosa ,  Vecina de Belzunce (Navarra)


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